miércoles, 29 de febrero de 2012

Autorretrato


Al escribir en verso
lo que imagino poesía,
me doy cuenta
de que soy egoísta.

No escribo para nadie,
escribo por necesidad,
porque necesito
conocer quién soy.

Para olvidar mi mezquindad
las cuelgo en el blog,
ahí son mudos testigos
de lo egoísta que soy.

Traté de entender
quien era,
escuchando el sonido
de cerrar de noche
mi puerta.

Me busqué en el
desorden de ropa
favorita tirada
prenda sobre prenda.

Pensé encontrarme
sentada en la cama,
leyendo hasta muy tarde
soñando en humo...

No me hallé al despertarme
pegando manotazos
porque todo molestaba
desde el despertador
a la ducha, desde el armario
a la almohada.

Cuando se enciende una chispa
creí hallar una respuesta.
Cuesta asumirse egoísta,
cuesta asumir que cuesta.

martes, 28 de febrero de 2012

Cuestiones de Bioética



Encuentro la Bioética como un tema apasionante, porque supone la defensa de la vida humana. Si tal como demuestran la ciencia experimental (genética, bioquímica, etc.) existe vida desde la concepción, es decir, desde que el espermatozoide del hombre se une al óvulo de la mujer, entonces hay que defender la vida humana desde ese momento hasta su muerte. Y el derecho debería reconocerlo como tal.

Hay quienes defienden que la postura que yo mantengo es retrógrada, propia de una mentalidad conservadora. En cierto sentido, tienen razón, puesto que antes se consideraba la vida humana como algo sagrado y, por tanto, se rodeaba de todo el respeto que merecía según esta calificación. Sin embargo, han sido las nuevas ciencias del siglo anterior las que nos han proporcionado las herramientas para decir con certeza científica en qué momento empieza la vida humana. Por lo tanto, ha sido la ciencia la que ha otorgado la razón a la postura conservadora, así que no se me puede tachar de retrógrada, sí de científica. En palabras de Ángel Guerra, “Y que, fuera de toda discusión, si el mensaje es un mensaje humano, el embrión es un ser humano cualquiera que sea la etapa de desarrollo, y que como tal debe ser tratado.”, es decir, tras la unión del espermatozoide con el óvulo se forma un nuevo individuo humano con su propio y único genoma.

Es cierto que a lo largo del embarazo pueden ocurrir muchas cosas, que todavía no logramos comprender: a veces se producen aberraciones cromosómicas, y el embrión no es viable por lo que acaba en aborto natural. También puede ser que estos defectos cromosómicos sí sean viables, y por tanto, nazca un niño con una patología genética. Pero esto no autoriza a ningún médico ni a ninguna madre a decidir si debe o no nacer ese niño: el mensaje es humano, por tanto, es una persona humana.

¿De qué nos sirve hacer una legislación que favorezca la integración de personas minusválidas intelectual o físicamente, si de primeras, estamos en una sociedad que no les deja nacer?

Se pueden alegar distintas objeciones a las cuestiones planteadas. No me propongo hacer un juicio de personas que han tenido tal o cual situación. Me limito a decir lo que se ha demostrado experimentalmente, y a exigir los derechos de aquellos que no tienen voz para pedirlos.

Una persona humana no es un objeto, sino un sujeto de derechos. Por tanto, nadie puede decidir sobre su vida (antes de nacer o al final de ella), nadie puede instrumentalizar su vida para investigar con ella, aunque sea en beneficio de la humanidad. Como es una persona humana, su bien entra dentro de los bienes de la humanidad. Nadie debe poder decidir quedarse embarazada por fecundación in vitro si considera que la vida humana merece todo el respeto...

Sé que todo lo que digo puede sonar extraño, pero tiene una fundamentación lógica que va más allá del puro sentimentalismo que, en ocasiones, puede cegar lo que ocurre en realidad. Por eso, más que un impedimento, considero la cultura cristiana como un valor añadido ya que defiende la vida humana en todas sus etapas. Por eso, me ha impresionado bastante este párrafo que uso para terminar la entrada de Hombres de ciencia, hombres de fe:Sin embargo, debido principalmente a la descristianización de la sociedad a mi juicio se han perdido tres cosas. En primer lugar, la dimensión de la auténtica dignidad de la persona, sea cual sea su edad y estado físico o mental. En segundo término, la consideración de que los enfermos no son pesadas cargas que hay que llevar de la mejor manera posible, sino que representan un tesoro, pues con sus sufrimientos-asumidos con libertad y sin amargura-mejoran a los demás y aumentan los méritos propios para la vida eterna. Y en tercer lugar, que los enfermos son los miembros de nuestra comunidad con quienes más hay que extremar el trato, poniendo en su cuidado no sólo la caridad sino también cariño. Esas consideraciones, que con la difusión del cristianismo significaron cambios en la sociedad pagana y fomentaron la atención a los incurables y la asistencia médica desinteresada incluso con peligro de la propia vida, también elevaron la calidad de la sociedad.”

lunes, 27 de febrero de 2012

Las cuatro plumas

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Cuando vi el libro en la biblioteca, sentí mucha curiosidad. Había visto la peli hace como unos cuatro años, y recordaba muy bien la trama. No sabía que existiera una novela. El libro me ha resultado más duro que la película (y ya es decir). Contaré brevemente de qué va: un chico, descendiente de soldados, tiene un padre muy exigente y él piensa que nunca va a estar a la altura de sus expectativas. Así que ingresa en el ejército con el trauma de llegar a ser tachado de cobarde. Abandona el ejército, tras enterarse de que su regimiento está destinado a Egipto, y tres de sus compañeros le envían tres plumas blancas como señal de su cobardía. Enrique Feversham las recibe cuando está con su prometida Ethne Eustace, que tras conocer la historia, le entrega una cuarta pluma. El libro y la película tratan de cómo el protagonista se vence a sí mismo para demostrar a los que le enviaron las plumas que no es un cobarde.

Quizá el libro me resultó más duro, más áspero, porque hablaba de personas muy humanas. Se siente el pánico de Enrique Feversham de demostrar en algún momento el miedo que tiene de fallar a su familia, duelen los remordimientos de Ethne por haberle entregado una cuarta pluma, y me ha impactado especialmente el personaje de Juan Durrance, porque en la película no le hacen justicia. 

Es el mejor amigo de Enrique Feversham, y está enamorado de Ethne también. Pero cuando se entera del compromiso de ambos, se quita de en medio y trata de no delatar su amor a su mejor amigo. Busca desterrar a Ethne de sus pensamientos, sumiéndose en las campañas en Egipto. Él no envía una pluma (como ocurre en la película) y no está enterado de la deshonra de Enrique Feversham. Cuando regresa a Inglaterra en un permiso y se entera de que no ha habido matrimonio, no va a visitar a Ethne hasta haberse asegurado de que haciéndolo no está faltando a la memoria de su amigo. Es una persona muy recta, y si en algún momento se equivoca en sus juicios es porque realmente está muy enamorado. 

No es Enrique Feversham (como ocurre en la película) quien salva su vida. Él se queda ciego, yEthne se promete con él por compasión. Pero él no quiere la compasión. Sabe que su minusvalía será causa de que se vuelva muy egoísta, y solo quiere casarse con Ethne si ella siente algo más que amistad por él. Y cuando se da cuenta de que ella no ha olvidado a Enrique Feversham busca con todos sus medios ayudar a su amigo, para liberar a Ethne de su compromiso.

Con esto no quiero que el personaje de Enrique Feversham quede disminuido. Él también me ha impactado. Su ansia de redimir su honra no es porque le hayan llamado cobarde, sino porque quiere merecer a Ethne sino en esta vida en el "después". Ese "después" es el que le empuja a tratar de recuperar su honra pero sin esperar a cambio nada, por eso, puede renunciar al amor humano de Ethne en esta vida esperando a la otra...

No quiero seguir destripando la novela. Pero, pienso que los tres personajes centrales del libro no quedan suficientemente retratados en toda su grandeza en la película. Que la rectitud de ellos tres es alucinante. Y, quizá, porque es el que menos gana, me ha conmovido mucho el personaje de Juan Durrance.
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domingo, 26 de febrero de 2012

Biodiversidad (II)


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En la anterior entrada sobre biodiversidad me planteaba muchas preguntas sobre la capacidad del hombre para manejarla, y si le es lícito hacerlo, y donde está (si lo hay) el límite que no debe cruzar para evitar que se produzca una catástrofe.

Gracias a los comentarios de una amiga filósofa y de otra bióloga en esa entrada, y también con ideas del ya tan usado libro de Hombres de ciencia, hombres de fe, mis planteamientos han cambiado bastante.

Para empezar, Ángel Guerra Sierra declara que “ (…) la cuestión de la protección del medio ambiente es un tema religioso. Esa consideración ha llevado a numerosas confesiones cristianas y también a la Iglesia católica a declarar que el impulso que lleva al hombre contemporáneo a plantearse importancia fundamental de la cuestión medioambiental puede definirse como algo muy propio de su dignidad como persona, y por lo tanto algo ético y moral.
Por otra parte, la visión bíblica muestra que Dios encargó la creación al cuidado del hombre para que actuase como administrador y custodio, no como amo absoluto. (…) Los hombres, en lugar de usar su capacidad para transformarla han optado por manipularla en tantas ocasiones y extraer de ella el beneficio más rentable, sin reflexionar sobre las consecuencias.”

Es interesante también la visión de Rafael Gómez Pérez que señala los primeros capítulos del Génesis y la poesía de San Francisco de Asís como las primeras manifestaciones de ecologismo.
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En cualquier caso, al margen, de la visión religiosa del hombre, si le consideramos capaz de sostener el planeta y su biodiversidad, aseguramos que es posible frenar el cambio climático (al menos lo que se deba a la acción antrópica), que el hombre como parte del ecosistema planetario es capaz de vivir en equilibrio con las otras especies, en la biodiversidad.

Entonces, todos los avances del conocimiento y de la técnica humanas le facilitarán la tarea del Desarrollo Sostenible. Por ejemplo, la teoría de la evolución es una herramienta potente para el manejo de la biodiversidad como se señala en Hombres de ciencia, hombres de fe: “Para controlar la biodiversidad a cualquier nivel, se precisa una correcta identificación de los organismos. Por otra parte, si es necesario tomar decisiones sobre la conservación de una especie, entonces se precisa también conocer sus relaciones interespecíficas con objeto de determinar la singularidad de las mismas. En otras palabras, si una especie en cuestión es el único representante vivo de una línea evolutiva divergente, o si es un miembro de un complejo de especies muy similares y relacionadas entre sí. (…) “.

Me gusta la definicíon, implícitamente evolucionista de Santo Tomás de Aquino: “La Naturaleza no es otra cosa sino el plan de un cierto arte, concretamente un arte divino, inscrito en las cosas, por el cual esas cosas se mueven hacia un fin determinado como si quien construye el barco pudiese dar a las piezas de madera la facultad de moverse por sí mismas para producir la forma del barco.”

http://www.medioambiente.tv/wp-content/uploads/2010/12/2010-biodiversidad.png
Pienso que por eso, la contemplación de la Naturaleza provocó el inicio de la ciencia, el inicio de la filosofía y el inicio del arte. Cada cual se ha aproximado a la Naturaleza desde su punto de vista y su método particular. Al fin y al cabo, no podemos olvidar de que nosotros somos parte integrante de esa Naturaleza, y por tanto, estamos tambíen sujetos a sus reglas. Con la ventaja respecto a los demás, de que podemos hacer mejor las cosas, y hacer una buena gestión de la biodiversidad.

sábado, 25 de febrero de 2012

Sin título


Poner en verso una vida,
¿no es demasiado atrevimiento?,
y si esa vida es la mía...
¿Me atrevería?

Me atrevo.

¿Cómo si no,
explicar lo que me pasa
cuando llega la noche,
y siento despertarme,
y por primera vez
en el largo día,
me siento viva, muy viva?

Es, entonces, cuando
estallan en destellos
las más locas ideas,
mezcladas con los sueños.

Porque en esos momentos
¿de sueño?, ¿de vigilia?,
se alumbra la mirada.

¿Por qué, por mucho
que duerma, siempre
estoy cansada?

Todas las mañanas
me cuesta arrancar...
Hasta el café y, con él,
empezar el plan del día.

Hoy lanzarme a caminar
y vencer mi timidez
con llamadas comprometidas.

Poco a poco,
de una en una,
he quemado mis cartuchos
para hablar con cada persona
con la que vivo.

He sentido la alegría
vital de darlo todo,
de amar sin pausa,
de no tener miedo
al propio yo.

(Aunque las conversaciones
continuaban,
yo estaba un paso
por detrás
asombrada de tanta alegría
en mí misma).

Y luego: el cansancio.
Se ha pasado el rato
de la siesta
en trabajar, hablar,
recibir ayuda.

Cuando se empezaban
a emborronar las líneas
en el ordenador,
he venido a mi cuarto
a leer poesía.

Me cuesta que
el sábado se escurra
entre las manos:
mañana me da pereza,
y el lunes otra semana
de afrontar lo de siempre...

Al pensar en el título
me he dado cuenta de
que, por defecto,
mi portátil
me lo ha dado.

viernes, 24 de febrero de 2012

Ciencia, filosofía y religión: el método científico


 Uno de los temas en que me ha hecho pensar el libro de Hombres de ciencia, hombres de fe (ya avisé de que me serviría para varias entradas) es en el método científico, y en las relaciones entre ciencia, razón y fe.

Creo que en nuestra época hemos superado en buena parte el cientificismo que proclama que el único modo de conocer la verdad es mediante datos empíricos. Por mucho que la neurología haya avanzado tanto, nos negamos a aceptar que lo que produce en mí leer poesía, contemplar o hacer una obra de arte, o amar a una persona, sea cuestión de simples conexiones neuronales. Sí, es cierto esas conexiones neuronales son indispensables para realizar los actos antes descritos, pero no es su causa ni los explica...

Ángel Guerra Sierra dice: “La ciencia empírica no es la única vía de conocimiento que tiene el hombre, y ni siquiera es la que más utiliza. Se trata, nada más y nada menos, de un tipo de conocimiento que difiere de otros por su total dependencia de la evidencia empírica y de explicaciones verificables mediante la observación o el experimento. Por ello, cuando se saca de este contexto, su rigor o fuerza explicativa decaen o son nulos por completo.”

Leyendo el libro me ha gustado encontrar que es un científico agnóstico, J. Gould, el responsable del principio Nonoverlapping Magisteria (NOMA) o Principio de Demarcación, con el que declara que no se debe opinar en materia de religión con el método científico, ni en materia de ciencia con el método teológico. Ángel Guerra Sierra dice, “podría parecer que el Principio de Demarcación niega toda posibilidad de diálogo entre estas tres disciplinas intelectuales. Sin embargo, esto, aunque históricamente viene sucediendo y es fuente de desafortunadas incomprensiones y dolorosos e infecundos distanciamientos, va quedando cada vez más desfasado debido al esfuerzo de bastante pensadores para encontrar puentes entre ellas, en la búsqueda común del significado de las nuevas teorías científicas. Sobre todo en las denominadas “cuestiones fronterizas” o aquellas, como el origen del Universo, que son abordadas tanto por la Ciencia como por la Filosofía o la Teología desde perspectivas distintas y con metodologías diferentes. El problema de estos puentes es que deben conectar disciplinas muy diferentes, lo que es posible pero no sencillo.”

Quien opina que la realidad solo se puede estudiar adecuadamente con el método científico, se está perdiendo lo mejor de la realidad. Ya decía Nietzsche que como mejor se entiende el hombre es con la verdad literaria... Ángel Guerra Sierra va todavía más lejos y tacha el cientificismo como castración intelectual.

Él defiende que “Se vislumbra que ambas formas de saber, el científico y el religioso, son dos tipos de conocimiento de diferentes características y con métodos y lenguajes distintos entre los cuales no sólo es desable sino imprescindible un diálogo franco. Afortunadamente, va quedando trasnochada la actitud de quienes consideran que son dos ámbitos que discurren paralelos y que nunca llegarán a cruzarse.

Conservando su propia independencia y autonomía, entre ciencia y religión hay puentes sólidos por los que transitar; la convergencia es posible a distintos niveles.”

Quizá una tarea de los científicos del siglo XXI es encontrar y afianzar esos puentes entre ciencia, razón y fe.

jueves, 23 de febrero de 2012

Un hombre de ciencia: Jerôme Lejeune


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 Jerôme Lejeune es un médico francés que se dedicó fundamentalmente a la investigación en la naciente rama de la Genética. Con 32 años descubre la primera anomalía cromosómica en el hombre, la trisomía 21 que genera el Síndrome de Down. Fue director del CNRS (Centre national de la recherche scientifique).

Es el primer profesor de Genética de la facultad de Medicina de París, y un año más tarde le nombran jefe de este servicio en el hospital Necker-Enfants Malades. Allí estuvo trabajando hasta su muerte, buscando terapias eficaces contra las anomalías causantes de minusvalía y continuando su investigación sobre las enfermedades genéticas.

Por su rechazo al aborto se le retiraron muchos de los méritos conferidos por su brillante investigación. Estaba comprometido en la defensa de la vida humana sin dudar en declararlo públicamente y participando en actividades dentro de asociaciones como “Laissez-les vivre” y “Secours aux futures mères”. Fue el primer presidente de la Academia Pontificia de la Vida. Su proceso de beatificación ya está en marcha en París. Un ejemplo más de que ciencia y religión no están reñidas, sino que ambas pueden sacar lo mejor del hombre, como fue el caso de Jerôme Lejeune, un valiente defensor de la vida, un brillante investigador y médico, un hombre preocupado por la sociedad, un católico practicante con virtudes heroicas.

En palabras suyas: “Los hijos están unidos permanentemente a sus padres mediante un vínculo material, la larga molécula de ADN, en la que está inscrita, en un lenguaje invariable, toda la información genética. En la cabeza de un espermatozoide hay un metro de ADN dividido en 23 fragmentos(...) Tan pronto como los 23 cromosomas del padre aportados por el espermatozoide se unen con los 23 de la madre aportados por el óvulo, queda reunida toda la información necesaria y suficiente para determinar la constitución genética del nuevo ser humano”.

Lo deja muy claro uno de los padres de la Genética.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Vivir

A la madre de una amiga

La vida no debería ser así.
No estamos hechos
de gomaespuma,
tampoco de material
resistente al tiempo.

Somos polvo
que se va sin dejar huella,
que se escurre entre las manos,
que cree volar
y se estrella...

Un interrogante continuo,
algunas ráfagas de alegría,
y el pesado fardo de la realidad
en las espaldas.

El dolor de vivir
nos hace madurar para la muerte.
Machado soñó caminos
y estelas en la mar,
Quevedo se supo polvo,
¡mas polvo enamorado!

Toda la existencia
la podríamos resumir
en un sí o en un no...
Pero para resumir
a los seres queridos,
el recuerdo se queda corto.

Al final, podemos concluir
que esta vida merece otra
que la sepamos vivir.

Si empieza en el tiempo humano
o es cuestión de eternidad,
no lo sé decir,
pero ansiamos vivir
para vivir por alguien
y en alguien.

¿Soñamos lo imposible?
Quizá encontraste la definición
de ser humano,
contradictoria en sí,
pero así somos.

martes, 21 de febrero de 2012

Evolución. Desde Darwin hasta nuestros días


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El 12 de febrero de hace 202 años nació Charles Darwin el famoso naturalista que enunció la revolucionaria teoría de la evolución en su obra El origen de las especies. Para los que hemos nacido en el siglo XX no nos resultan extrañas las consecuencias de dicha teoría porque hemos crecido con ellas. Pero, en su momento, y después, cuando se han ido encontrando pruebas que afianzan su teoría, fue toda una revolución del pensamiento y de la ciencia.

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Para empezar, significa que biológicamente el mono y el hombre tienen un ancestro común. Más aún, con el desarrollo de la Genética, se ha descubierto que el código genético es único para todos los seres vivos: se sustenta en las mismas cuatro letras, que en el genoma de un gusano y de un hombre codifican las mismas proteínas. Aunque, evidentemente, un gusano no tiene la misma cantidad de información genética que un mono. Parece ser que la diferencia principal entre las especies estriba en lo que se ha llamado ADN basura y ADN silencioso, es decir, aquel que no codifica ninguna proteína.

La teoría de la evolución implica que todos los seres vivos han tenido un ancestro común, que a lo largo del tiempo ha ido evolucionando bajo la influencia de la selección natural, y que ha llevado a la divergencia y diversidad. Al principio, pudo ser una barrera geográfica, la que distanció a dos poblaciones de la misma especie, que a lo largo de los años evolucionaron de distinta manera para adaptarse mejor al ambiente de vida. Genéticamente se traduce en que los genes, bien por la selección natural o por simple estadística, van cambiando de generación en generación, hasta que ambas poblaciones no pueden entrecruzarse: ya tenemos dos especies distintas.

Los partidarios de la ideología darwinista defienden que los hechos contradicen la creación del hombre por Dios. Sin embargo, hoy en día se ha comprobado que la teoría de Darwin es correcta en esencia, pero eso no significa que esté en contradicción con la fe. De hecho, Dobzhansky, fundador de la Genética evolutiva experimental, dice: “el cristianismo es una religión ímplícitamente evolucionista, en cuanto cree que la Historia tiene un significado: la corriente de esta fluye desde la creación, a través de la progresiva revelación de Dios al hombre, desde el hombre hasta Cristo y desde Cristo al reino de Dios. San Agustín expresó esa Filosofía evolucionista del modo más claro.”

En cambio, es más difícil de encajar la evolución para otras religiones que creen en la reencarnación, y por tanto, tienen una visión cíclica (y no lineal) de la historia.

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En el libro de Ángel Guerra de Hombres de ciencia, hombres de fe defiende que aunque la ciencia experimental pueda explicar el origen de la vida e incluso producirla en condiciones controladas, eso no significa que no haya habido creación: “ Y ello porque aunque se desconozca cómo se ha producido un acontecimiento, no significa que éste carezca de una causa concreta. Una cosa es la imprevisibilidad y otra muy diferente la incausalidad (…).”

En ese mismo libro argumenta:(…) no es en absoluto insensato pensar en la existencia de unas pautas o patrones, intrínseca e inseparablemente unidas a la materia, que se cumplen constante e inexorablemente en los niveles fisicoquímicos y en una determinada dirección. Y lo que vale para el origen de la vida es extrapolable a la aparición de modificaciones sustantivas en la evolución de los seres vivos. Afirmar que las mutaciones carecen de causa es traspasar la frontera que hay entre el terreno de la ciencia experimental y de la técnica adentrándose en el campo filosófico, donde la ideología propia del investigador puede jugarle muy malas pasadas y conducirle a conclusiones acientíficas y, muchas veces, erróneas.

Así, puede afirmarse que toda la Naturaleza muestra la existencia de un dinamismo tendencial natural cuyo despliegue produce sistemas naturales que son totalidades reales y no una mera adición de sus partes. (…) Entre todas las partes de un todo vivo se genera un conjunto de interacciones reales que todavía no llegamos a entender por completo.”

En palabras del filósofo español y sacerdote Mariano Artigas: “la ingente cantidad de pasos que han sido necesarios para llegar a los niveles de organización más complejos ha sido producida porque los pasos básicos ya contenían las potencialidades necesarias para la formación de los pasos siguientes. Además, este proceso no puede reducirse a una afortunada suma de sucesos históricos: ha producido resultados muy sofisticados que existen y actúan en la actualidad. De hecho, podemos decir que uno de los resultados más notables del progreso científico contemporáneo ha sido que hemos comenzado a saber cómo actúa la organización natural, y esto se puede resumir en una palabra: información.”

Y es aquí donde el autor de Hombres de ciencia, hombres de fe introduce la tesis novedosa (o por lo menos para mí lo ha sido): no solo la evolución no contradice la creación por Dios sino que forma parte del plan que Dios tenía al crear el mundo. Al crear la materia la dotó de las potencialidades para que se desarrollara por selección natural hasta alcanzar la máxima perfección en la conservación del material genético, a través de numerosos procesos de prueba-error generando la biodiversidad de nuestro planeta. Y cuando por evolución se generó una base lo suficientemente desarrollada, Dios volvió a actuar sobre la creación infundiendo el alma para crear al hombre. Así, dice el autor, “Esa intencionalidad escondida será muchas veces incomprensible para nosotros, pero más que a defectos del plan debemos atribuirla a que somos seres racionales pero de inteligencia limitada. (…)”

Finalmente, quiero acabar esta entrada con unas palabras del Santo Padre Benedicto XVI: “existen muchas pruebas científicas en favor de la evolución, que se presenta como una realidad que debemos ver y que enriquece nuestro conocimiento de la vida y del ser como tal. Pero la doctrina de la evolución no responde a todos los interrogantes y sobre todo no responde al gran interrogante filosófico: ¿de dónde viene todo esto y cómo todo toma un camino que desemboca finalmente en el hombre? No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario.”

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lunes, 20 de febrero de 2012

Deicida


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 “Dios ha muerto” dijo F. Nietzsche. Y todo el mundo pensó que decía una novedad.

Cuando desde el año 96 estaba escrito: “Díjoles Pilato: Tomadlo vosotros y crucificadle, pues yo no hallo delito en Él. Respondieron los judíos: Nosotros tenemos una ley, y, según la ley, debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios.” (Jn 19, 6-7)

La diferencia, que pocos de la época de Jesucristo pudieron captar es que Dios eligió morir. No murió porque lo decidiéramos los hombres, pues ocasiones de huir de sus captores las tuvo a lo largo de su vida y por tanto también durante el proceso. Dios eligió morir para pagar la deuda que el hombre había contraído por el pecado de Adán y todos los pecados de la humanidad desde la aparición del hombre sobre la tierra hasta su desaparición.

Pero la última palabra no la tiene la muerte de Jesucristo, el Dios que se hizo hombre para morir por los hombres. A mi modo de ver, C.S. Lewis lo explica genial en el personaje de Aslan en El león, la bruja y el armario cuando se ofrece a morir él en lugar del traidor Edmund: de esta manera paga con su sangre la deuda de la traición, pero al día siguiente el león vuelve a la vida porque si un inocente muere por un culpable, la Mesa de Piedra se rompe y le será devuelta la vida (la muerte se invierte).

Para acabar, quiero poner un poema que Nietzsche escribió con veinte años al Dios desconocido:

«Antes de seguir mi camino
y de poner mis ojos hacia adelante,
alzo otra vez, solitario, mis manos
hacia Ti, al que me acojo,
al que en el más hondo fondo del corazón
consagré, solemne, altares
para que en todo tiempo tu voz,
una vez más, vuelva a llamarme.
Abrásase encima, inscrita hondo,
la palabra: Al Dios desconocido:
suyo soy, y siento los lazos
que en la lucha me abaten
y, si huir quiero,
me fuerzan al fin a su servicio.
¡Quiero conocerte, Desconocido,
tú, que ahondas en mi alma,
que surcas mi vida cual tormenta,
tú, inaprehensible, mi semejante!
Quiero conocerte, servirte quiero»


domingo, 19 de febrero de 2012

¿Cómo cae la nieve?

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 Una vez más ha sido una persona de Letras la responsable de esta entrada, porque se fijó en que la nieve cuando cae fina, se ve perfectamente que tiene forma de estrella, e intentó convencer a las personas de alrededor.

Aquí va la explicación científica de por qué ocurre así, pero ¡muchas gracias por hacer que nos fijemos en esas pequeñas cosas bonitas!

La forma de cristal se deriva de que las moléculas de agua, al congelarse, cristalizan (es decir, se hacen sólidas) en forma hexagonal: su estructura de menor energía tiene simetría hexagonal y por lo tanto es la que adopta. A tamaño macroscópico, es decir, a gran escala, eso se traduce en la conocida estrellita de nieve... o no... Porque cada cristal es único, aunque siempre mantiene simetría hexagonal, pero eso significa que al girar el cristal seis veces 1/6, el cristal vuelve a la posición original.

Fue un granjero americano el que dedicó muchos inviernos de su vida a estudiar la nieve, con sus mismas palabras: "Under the microscope, I found that snowflakes were miracles of beauty; and it seemed a shame that this beauty should not be seen and appreciated by others. Every crystal was a masterpiece of design and no one design was ever repeated., When a snowflake melted, that design was forever lost. Just that much beauty was gone, without leaving any record behind." (Wilson "Snowflake" Bentley 1925 )

En este caso una persona normal y corriente que se para a contemplar la belleza de la naturaleza, hasta hallar su causa científica. Como la persona responsable del tema de esta entrada, que es capaz de fijarse en lo que otros no se fijan. Supongo que esa es la raíz del científico, del filósofo y del artista. Cada uno busca la belleza según el método de su disciplina y la plasma ya sea en teorías, postulados, obras de arte, ideas,... ¡Menos mal que existen todas esas personas capaces de encontrar belleza en lo cotidiano!, y ojalá sean capaces de despertarnos al resto...

Bibliografía:


sábado, 18 de febrero de 2012

Hombres de ciencia, hombres de fe


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Recomiendo este libro de Ángel Guerra, porque al menos para mí, resulta interesante el enfoque que da a temas tan actuales y candentes, como las relaciones entre ciencia y fe, el evolucionismo, la ciencia como visión global de la realidad y no como conjunto de partes, la dignidad del ser humano en las relaciones con sus congéneres y con el medio ambiente,...

Para mí ha resultado especialmente novedoso la concepción del autor de una Naturaleza que se rige por una evolución dirigida, que forma parte con su mecanismo de prueba-error-acierto de la Providencia divina del Creador. Es una idea profunda para ser reflexionada. Según la entiendo yo implica que el Ser increado que crea la materia la dota de leyes intrínsecas capaces de evolucionar hasta formar una base lo suficientemente buena para conferirle inteligencia y voluntad: crear al hombre a imagen y semejanza de Dios. Es darle la vuelta al darwinismo más materialista.

Además, resulta alentador que ciencia y fe no estén reñidos, como el autor defiende con casos de personas de las más variadas disciplinas de la ciencia que, a la vez, no descuidaron sus deberes de estado (religiosos o de matrimonio), siendo el caso que algunos son santos de la Iglesia católica, y otros están en proceso de Beatificación. Es una pena, en mi opinión, que en el libro solo haya el ejemplo de un luterano y de una judía. Yo hubiera agradecido más variedad de credos, pero, en fin, es un resultado muy bueno. Aunque, me pareció un poco tediosa la parte de los cefalopodos..., y no comparto ciertas opiniones del autor acerca de la homeopatía o de los transgénicos. Tengo grabado en la cabeza e cuando estudié Química Farmacéutica en la carrera, que el profesor nos habló de que quizá la medicina occidental no está bien orientada, y que deberíamos aprender más de las tradiciones orientales. Lo explico con el mismo ejemplo que puso él en clase: si me aprietan los zapatos y me duelen los pies me puedo tomar una pastilla que me quite el dolor, pero no estoy “curando” porque el problema está en el número de pie de los zapatos. La medicina combate el efecto (dolor de cabeza, fiebre, etc.), pero muchas veces no va a la causa.

Para terminar, dejo aquí algunos nombre de científicos que fueron también hombres de fe. De algunos ya hemos hablado en anteriores entradas, otros como Jerôme Lejeune se merecen una entrada propia. En cualquier caso, las ideas del autor me dan pie para otras entradas que trataré próximamente. Los hombres y mujeres de los que habla el libro son: los matemáticos y físicos Georges Henri Lemaître precursor de la teoría del Big Bang, Boris Boscovich precursor de la primera teoría atómica, Nicolás Steno padre de la Geología, el padre Marie-Joseph Lagrange que impulsó en Jerusalén la primera escuela que empleaba el método histórico-crítico para el estudio de las Sagradas Escrituras, Gregor Mendel padre de la Genética, Alfred R. Wallace que junto a Darwin formuló la teoría de la evolución, otros físicos como Kepler, Newton y Faraday, matemáticos como Euler, Gauss, Nicolás de Cusa, María Gaetana Agnesi, Pascal, químicos como Boyle, San Alberto Magno patrón de las Ciencias y José María Albareda, médicos como Jerôme Lejeune, Hildegarda de Bingen, José Celestino Mutis y Bosio, Giovanni Battista Morgagni, Lazzaro Spallanzani, Eduardo Ortiz de Landazuri y José Gregorio Hernández Cisneros y Rosalyn S. Yalow.

viernes, 17 de febrero de 2012

Batallas perdidas


Otra batalla perdida.
Las sin cuenta anteriores
no las anoté,
pero esta es diferente.

No será la última,
tampoco es especial,
una más entre otras
que he querido registrar.

Para cuando,
elevada en la cresta de la vida
contemple el valle umbrío
en que caí,
no se me suba el orgullo
a la cabeza.

Una derrota aprendida
para volver a caer,
pero rebotando,
evitar filos agudos de rocas
en la ladera.

Para cuando
el día pese y se hagan
de plomo los pies
tener un motivo
por el que cantar,
silbar o recordar poesías.

Porque no todo es deseo,
sueño, propósito, guerra.
También hay tiempo de hacer
las paces con uno mismo.
Invitarle a mirarse al espejo
y reírse a carcajadas.

¿Entonces soy yo
el que río, la que ríe?,
¿o es mi sombra, mi reflejo?
Un yo soñado nunca real...

Los sueños no saben reír.
Eres tú.
El de la sonrisa incierta,
porque te levantas
tras otra batalla perdida

jueves, 16 de febrero de 2012

Palomitas en el microondas


 El espectro de radiaciones se puede ordenar en función de su longitud de onda o de su frecuencia: a mayor frecuencia y menor longitud de onda, la radiación es más ionizante, y viceversa. La radiación microondas no es ionizante, pero interacciona con la materia a nivel rotacional y vibracional. Permite calentar disoluciones siempre que estén formadas por moléculas polares. La polaridad es una propiedad de las moléculas que depende de su composición: si está formada por dos átomos iguales, tenemos una molécula no polar, pero si está formada por dos átomos distintos uno tendrá mayor tendencia a captar electrones, originándose un momento dipolar en la molécula.

En realidad, cuando hablamos de moléculas apolares, no es del todo cierto, porque los electrones en una molécula digamos que no se “están quietos”, de manera que al moverse generan momentos dipolares.

Entonces, cualquier sustancia con características polares se calienta al interactuar con la radiación microondas. Esta radiación se produce por un magnetrón: produce electrones que resuenan en un campo magnético produciendo las microondas. El magnetrón se calienta por ciclos de conexión-desconexión, es decir, el magnetrón siempre trabaja a su máxima potencia y en el caso de los aparatos convencionales se enciende y apaga cada 30 segundos.

En el caso de las palomitas, he encontrado en Wikipedia, que solo se forman a partir de un tipo de maíz especial (Zea mays everata Sturt) que por calentamiento de la humedad del interior del grano de maíz “explota”, es decir, rompe la cáscara y se forma por expansión del contenido del grano la palomita.

Por supuesto, esta entrada está dedicada a Alice ;) que es la que me ha pasado el vídeo del principio...

Bibliografía:

Apuntes de Química Analítica Avanzada por el profesor Íñigo Navarro, Universidad de Navarra.

Wikipedia
http://2.bp.blogspot.com/_XlXZ8uF3eKA/TNK27t96FcI/AAAAAAAAAto/jMNYgi0JWNo/s1600/microondas.jpg

miércoles, 15 de febrero de 2012

Periodismo científico


 En clase de Catálisis Heterogénea tuvimos la suerte de tener como profesor a uno de los catedráticos mayores de España, que tenía un sentido común aplastante. En una de las clases dijo: “Para hablar de ciencia, tienen que salir periodistas de entre los científicos, porque ¿ven? Esto sí es una definición bien hecha, y no las tonterías que se leen en los periódicos. Pues ya se sabe que los periodistas no saben de ciencia, tendría que haber una asignatura en Químicas que fuera periodismo científico.”

No son palabras textuales pero sí la idea de fondo... No pretendo (y me imagino que él tampoco) atacar a los periodistas. Comunicar ciencia no es fácil. La ciencia utiliza tecnicismos, palabras que si no eres un experto no se entienden bien. No es culpa de los periodistas que no sepan comunicar la ciencia. Es el científico quien debe desarrollar dotes pedagógicas y de comunicación para acercar la ciencia a la gente corriente. Quizá lo que se requiera del periodista en este caso es respetar lo que el científico dice. Poniendo un ejemplo, mi profesor de Física II trabaja en el comportamiento de medios granulares. Su equipo consigue que una de sus máquinas viaje en un avión de gravedad cero. Gran noticia que quieren que aparezca en el periódico. Problema: ¿cómo titulamos la noticia? Tras varias propuestas del profesor al periodista que le llamaba por esta cuestión sale al día siguiente: “Comiendo cereales en el espacio”.

Sí, hace gracia. Pero también da pena. Para comunicar ciencia me temo que hay que prescindir de los reclamos publicitarios, de los titulares impactantes... Es cierto que el científico debe adaptar su lenguaje para ser entendido, pero igualmente cierto es que el periodista no debe manipular el lenguaje para hacerlo más atractivo. La ciencia es lo que es. Y yo digo que es bella, pero sin necesidad de adornarla. Los científicos debemos aprender a comunicarla y cuando lo consigamos quizá habremos conseguido que nuestros amigos periodistas se sorprendan de la belleza inherente a la ciencia.
http://1.bp.blogspot.com/-ZbBFuKhR7vk/TX-3a6sM0HI/AAAAAAAACws/65heUcw9cAU/s1600/periodico.jpg

martes, 14 de febrero de 2012

Síntesis más verde del Taxol


http://www.carleton.ca/catalyst/2006s/images/taxol.jpg
 El Taxol es un medicamento empleado como anticancerígeno. El principio activo de este medicamento es el paclitaxel, molécula que se encuentra en la corteza de los tejos, y que está aprobada para su uso contra el cáncer de ovario, de mama, lung??, y para el sarcoma de Kaposi relacionado con el SIDA. Este principio activo se aislaba de la corteza del tejo americano, que contenía apenas 0,0004% de paclitaxel.

Esto llevó a una sobreexplotación y deforestación de esta especie, poniendo además en peligro al búho moteado que vivía en esos entornos. Sin embargo, la síntesis en un laboratorio era difícil debido a la complejidad de la molécula que presenta un núcleo tetracíclico con nada menos que 11 centros quirales. La síntesis de paclitaxel requeriría 40 pasos de reacción para obtener un rendimiento final del 2%, lo que naturalmente era inviable. Se propuso una síntesis alternativa que partía de un precursor del paclitaxel (el 10-DAB) que implicaba 11 pasos sintéticos con 7 pasos de aislamiento de intermedios y que generaba grandes residuos de biomasa.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/59/Taxol.svg/350px-Taxol.svg.png

Finalmente, se ha encontrado una ruta “más verde” en todos los principios de la Química Verde. A partir de las agujas y ramitas del tejo, se obtienen células que producen ellas mismas el paclitaxel. De esta manera, se reducen los residuos, aumenta el rendimiento, se reducen los costes, y se contamina menos.

He querido contar esta historia como ejemplo de que el hombre, cuando se lo propone, tiene cabeza y medios para hacer bien las cosas. Como ponía en las diapositivas de Conceptos básicos de Química Sostenible: “Chemistry is great, and we will make it better”. Es confiar en que el hombre es capaz de solventar los problemas que vayan surgiendo en su desarrollo.

Bibliografía:

Mountford, P., The Taxol Story-Development of a Green Synthesis via Plant Cell Fermentation, Green Chemistry in the Pharmaceutical Industry, 2010 WILEY-VCH

lunes, 13 de febrero de 2012

La libertad en Canción del pirata

Este es probablemente el primer poema que escuché. Mi madre se lo había aprendido en el colegio y nos lo recitaba (hasta donde se sabía) en los viajes largos. Hoy, que lo he leído entero, me parece que no tiene desperdicio. Por eso, aunque se alargue la entrada, lo copio entero. También nosotros como el pirata queremos la libertad: una libertad tan grande que nos libre del miedo a la muerte, del miedo a cualquier cosa. Una libertad que nos llene de optimismo ante las dificultades, que no haga sacar pecho y lanzarse hacia delante. Quizá es la libertad que le faltaba a la princesa de la boca de fresa... (Mira que suena cursi).
 Sin embargo, a la libertad que canta Espronceda todavía le falta algo. Es genial poder tener como tesoro 
el barco y por patria la mar, pero cantar a la libertad por la libertad, suena un poco a engaño, ¿verdad? 
Me quedo con: solo quiero/ por riqueza/ la belleza/ sin igual. Me parece que si la libertad no tiene 
un objetivo claro y grande se queda coja... Buscar la belleza es un buena meta, aunque en el día a día habría 
que concretarla más. Prefiero esta frase de Louis Pasteur: “Feliz el hombre que lleva dentro una divinidad, un 
ideal de belleza y lo obedece; y un ideal de arte, y un ideal de Ciencia; y un ideal de país y un ideal de las 
virtudes del Evangelio. 
 
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,                 5
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

  La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,               10
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,          15
y allá a su frente Estambul:

  «Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza                  20
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

  Veinte presas
hemos hecho
a despecho                               25
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.                              30

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
                                         
  Allá muevan feroz guerra               35
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.              40

  Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
que no sienta                            45
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,            50
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

  A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene                  55
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

  En las presas
yo divido
lo cogido                                60
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.                               65

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

  ¡Sentenciado estoy a muerte!           70
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.                75

  Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo                           80
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,              85
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

  Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor                   90
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

  Y del trueno
al son violento,                         95
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado                                100
por el mar.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»                105



http://www.imagenespedia.com/imagenes/foto-mar-embravecido.jpg

domingo, 12 de febrero de 2012

Química de la explosión


http://1.bp.blogspot.com/_Ppo1dz_g3_c/TQH4x6KpDvI/AAAAAAAAAK4/x8gYBfjZWu4/s1600/ist2_6085667-explosion.jpg


La culpable de esta entrada (sí, culpable), es una amiga de la facultad de Comunicación, que el curso pasado quería hacer un documental sobre explosiones. Tenía y sigue teniendo un concepto de explosión muy amplio, así que no sé si con esta entrada se sentirá contenta o le serviría para un futuro documental... Lo siento: así es la química de la explosión.

Me ha costado mucho trabajo localizar el libro de química (espero que se valore) en alguna biblioteca accesible.

Primero definamos que es una reacción química: se trata de la transformación de unas sustancias que llamaremos reactivos en otras distintas que llamaremos productos. El estudio sobre los caminos que sigue una reacción hasta obtener los productos se conoce como mecanismo de reacción. En el transcurso de una reacción se pueden generar intermedios, que reaccionan entre sí para dar los productos finales.

Pues bien, hay tipos de reacciones en las que alguno de los productos intermedios se regenera continuamente en una serie de procesos cíclicos. Son las llamadas reacciones en cadena. Generalmente las reacciones en cadena ramificada suelen ser explosivas. Su mecanismo se puede sintetizar así:

  1. M12R1 Iniciación
  2. R1+M1→αR2 Ramificación
  3. R2+M1→R1+M2 Formación de productos
  4. R1+ pared→M3 Terminación en la pared (depende del recipiente donde se lleve a cabo la reacción).
  5. R1+M4→M5 Terminación en la fase gaseosa (depende de la presión).

M representa una molécula estable y R un radical o intermedio muy reactivo.

Todo esto, se puede explicar numéricamente con constante de velocidad, que permiten calcularla, pero no me voy a meter por ahí. Simplemente diré que si α=1 no hay ramificación, se trata de una reacción en cadena lineal, pero si α>1 puede ocurrir que en las ecuaciones de velocidad, la velocidad de reacción se haga infinita produciéndose la explosión. Por eso, se habla que algunos productos químicos tienen límites de explosión que dependerán del recipiente (reacción de terminación en la pared) y de la presión y temperatura (reacción de terminación en fase gaseosa).

Hay productos químicos que por naturaleza son muy inestables, por ejemplo, el nitrato amónico. Esto quiere decir, que quizá los productos de reacción sean más estables que el reactivo, bastando muy poca energía para que se produzca la reacción. El nitrato amónico, por ejemplo, es explosivo, y el agua oxigenada a partir de cierta concentración también.

En breve, publicaré una entrada sobre las palomitas, don't worry Alice!
http://us.123rf.com/400wm/400/400/seamartini/seamartini1105/seamartini110500096/9609389-palomitas-de-maiz-de-dibujos-animados-aislados-en-blanco-para-el-diseno-de-fastfood.jpg

Bibliografía:

Díaz Peña, M., Roig Muntaner, A., Química Física, volumen 2. Editorial Alhambra, 1984