lunes, 17 de diciembre de 2012

Cautivado por la alegría (C.S. Lewis)


Sé que bastantes de los lectores de este blog no son creyentes y puede que el tema de la religión o de la fe no parezca políticamente correcto. Así como hay personas que declaran con más fuerza (o con menos) su ateísmo o agnosticismo, yo no voy a esconder que soy católica practicante. Este blog nació porque yo necesitaba desahogar mis paranoias científicas, diarias, literarias y todo lo demás.  Y si por mis lectores me callo lo que soy habría perdido toda la miga, y más me valdría cerrarlo. Así que de vez en cuando “tocará” hablar de religión, y quizá aproveche que quedan cerca las Navidades. Si no os interesa, ignorar este tipo de post ;)

(Vía)
De todas formas, y a pesar del párrafo introductorio que he soltado, la temática de esta entrada es hacer una nota del libro de Clive Staple Lewis, quizá más conocido por Las Crónicas de Narnia o por sus ensayos. En Cautivado por la alegría, nos narra su conversión del cristianismo al ateísmo, y la vuelta pasando por encontrar un Absoluto, y por el teísmo. Se puede disfrutar, aunque no se tenga fe, de su infancia, de los campos de Irlanda e Inglaterra, el modelo educativo inglés, la I Guerra Mundial, y sobre todo de la literatura: porque él es un lector apasionado y nos pondrá en contacto con clásicos de todos los tiempos y de todos los lugares. Tiene una manera de contar que es amena, con una buena dosis de humor inglés y bastante detallista. Puede hacerse un poco lento, creo que es porque hace falta adecuar el ritmo de vida acelerada al ritmo de un libro plagado de descripciones y de frases cortas. En cualquier caso, al final pienso que se disfruta más cuanto más te identifiques con los personajes (reales o ficticios), y puede parecer frívolo o excesivamente novelero, pero si dejara de creer, lo que más echaría de menos es mi “compenetración” con autores como Chesterton o Lewis.

Como anécdota, ¡por fin he entendido buena parte de lo que intuía metáforas en El regreso del peregrino!, e incluso el viejo profesor en el que se inspiró para que Narnia apareciese en su armario ropero. Cautivado por la alegría, aunque sea una autobiografía, en realidad es la historia del camino hacia la conversión, por lo que a veces, solo hay anécdotas de la vida de Lewis, y otras solo referencias a sus pensamientos y estados interiores.  Para empezar, a la manera platónica, nos define qué significa para él la Alegría: una emoción más placentera pero también dolorosa, porque expresa añoranza, pérdida y ansia de belleza (a mí me ha recordado a lo que estudié de Platón sobre el amor erótico, pero hay que señalar que el autor la experimenta mucho antes de conocer al filósofo).
(Vía)

Tras la muerte de su madre, y otras experiencias acerca de la religión, C. S. Lewis deja de creer en la fe en la que ha sido educado para convertirse en un ateo materialista. En algunos debates en los que he participado en Internet, he sacado la conclusión (puede que equivocada) de que los ateos nos consideran a los creyentes como niños pequeños incapaces de afrontar que el Universo sea solo pura materia y física. Al menos, eso se desprende de alguna intervención de Sagan o Dawkins. Para mí, la fe no es como un ansiolítico, sino más bien algo que me exige, que me supone mucho esfuerzo, y que si no tuviera probablemente hubiera decidido abandonar ya. Y me ha gustado “compartir” esta vivencia con Lewis: “Para un cobarde como yo, el universo materialista tenía el enorme atractivo de que te ofrecía una responsabilidad limitada. Ningún desastre estrictamente infinito podía atraparte. La muerte terminaba con todo. Y si incluso los desastres finitos demostraban ser mayores de lo que uno estaba dispuesto a soportar, siempre quedaba el suicidio. El horror del universo cristiano era que no tenía una puerta con el cartel de Salida.”

Me ha llamado la atención la honestidad intelectual de Lewis, que es la que le hace evolucionar de las ideas que se había forjado. “Debes investigar por qué pasó de moda. ¿Fue refutado en algún momento (y si así fue, por quién, dónde y si de forma definitiva) o solo murió en el olvido como la moda? Si ocurre esto último, no nos dice nada acerca de su verdad o falsedad.” Por supuesto que tenía sus prejuicios (esto lo hace humano y divertido), y se aferraba a lo que quería creer como cierto, llegando a decir (deformando un verso de la Chanson de Roland): Los cristianos se equivocan, pero todos los demás
                                        son unos pelmazos.

Porque como le gustan tanto Chesterton, Milton y demás autores, resulta que llega a la conclusión de que le gustan a pesar de su cristianismo y no por su cristianismo, y la lectura de Homero y Virgilio con el aprecio que tienen a sus dioses, le parece mucho más interesante que Lucrecio, y los materialistas. Me recuerda a esas rabietas infantiles de “yo tengo razón” (no en vano Lewis escribió Cartas del diablo a su sobrino). Su bagaje cultural le lleva, siendo teísta, a considerar las diferencias entre hinduismo y cristianismo (el resto de religiones le parecen una vulgarización de Dios, pero no entra en muchos más detalles) por el sabor del mito y la concepción histórica. Al final lo que le decanta hacia el cristianismo es comparar el mito de Jesús, con un Buda que medita mientras a su lado violan a una mujer. El hombre eterno de Chesterton le sirve para considerar: “El paganismo solo había sido la infancia de la religión, o solo un sueño profético.”

                Por último, y quizá esto es lo que más me guste de Lewis, es su facilidad para hacer entender conceptos enrevesados y plasmarlos en ejemplos cotidianos, como “Las palabras compelle intrare, obligadles a entrar, han sido manoseadas por hombres impíos que debemos temblar ante ellas; pero, bien entendidas, llenan la profundidad de la misericordia divina. La dureza de Dios es más agradable que la amabilidad de los hombres, y su coacción es nuestra liberación.”

4 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante este post... tanto que echaré un vistazo al libro ya que no sabía demasiado de la vida de C. S. Lewis y creo que merece la pena conocerlo más en profundidad.

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    1. A mí me encantan sus ensayos (Cartas del diablo a su sobrino, El diablo propone un brindis, Mero cristianismo y Los cuatro amores), se parece a Chesterton pero menos complicado: más sencillo y asequible. Ah!, y Narnia me apasiona xD

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  2. Me han entrado muchas ganas de leerlo :) Por lo que puedo comprobar, Lewis es uno de los grandes olvidados de manera injusta, y menos mal que por lo menos está Narnia (aunque, por supuesto, lo mejor son los ensayos ;D) ¡gracias por descubrirme este libro!

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    1. Lewis lo merece desde Narnia a los ensayos ;)
      Yo aún tengo pendiente "profundizar" en Miguel Delibes

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